Friday, June 08, 2007

En un rincón

Tiene nueve años, mentalidad de catorce, audición de gran alcance, una especie de ojos a larga distancia, buenas notas en matemáticas y responsable para leer. Adicto a juegos de computador, un poco a la bicicleta. Los sábados, el día sagrado de golf.
Se instala en un rincón. Dos lágrimas recorren sus mejillas. Las limpia con la polera. En silencio. Ya no son las lágrimas de cocodrilo de hace unos meses atrás. Siente tristeza, impotencia, rechazo, soledad, por sobretodo, soledad.
Sólo entiende lo que ve. No es tiempo de explicaciones.
Sólo recibe retos. Un beso menos de buenas noches. Menos caricias para poder dormir.
Una madre "enojona" + un padre en otra casa+ hermanos separados. La suma perfecta para multiplicar el doble de cariño, el triple de comprensión y compañía. Restar los malos ratos. ¿Dividir la responsabilidad?. Asumirla.

1 comment:

Milagros cotidianos said...

Es impresionante como los problemas hacen madurar a las personas más rápido. Al final el pobre niño tiene que cargar con el mayor peso por culpa de los problemas de su familia. Son los típicos hijos que nacen para salvar matrimonios y no lo consiguen. Me da pena que sea así, lo peor es que casos como ese hay miles.

Es complicado jugar a los nueve años Golf y sobre todo si es "sagradamente".

Esta frase la saqué de un artículo que estoy leyendo. "Cuando se acaba la electricidad de la esperanza, se apaga la ampolleta de la vida".

Besos manager, chau!