Saludas. Preguntas cómo estoy. Contesto "¿muy bien y tú?". Dices que también.
Y me pregunto. ¿Qué tan ciertas serán esas dos frases intercambiadas?.
Te contesto de rutina. En el fondo quiero decirte lo contrario. Sí, que me encuentro mal.
Que los casi monólogos que hoy entablamos me ponen de mal humor. A veces me haces reír, me encantaría disimular. No es que quiera que me hagas llorar. Sólo quiero...sí. Que las conversaciones tengan expresiones. No esas de emoticon en ese medio de comunicación que día a día quizás odio un poco más contigo.
Muchas palabras y poca acción. Muchas risitas y poca acción, más bien, CERO acción. Conversaciones CERO contenido. Me encantaría contarte muchas cosas como antes, ahora, monosílabos para rellenar. Quizás para competir quién se queda con la última palabra esta vez. Hace un tiempo fuiste tú. Decidiste mi futuro. Dependía de lo que querías y sentías. Hoy, te digo por rutina. "Chao, que estés bien, un beso". Esta vez uno diferente. No es de esos que me hacían olvidar al resto. Es uno rutinario. De esos de amigos.
1 comment:
A veces no se necesita hablar para expresar lo que sentimos. El silencio es la mejor manera para hacerlo, pero aún así esperamos día a día esas simples palabras que nos va aarrelgar el día y quizás la semana, el mes o el año. Ese simple "te quiero", acompañado de un "conmigo". Lo peor es que si esas palabras no aparecen se tiende a mirar mirar hacia adelante y pensar en lo que viene, dejando la posibilidad de ser uno quien cambie el final. Uno puede ser el primero en decirlas y arreglar el día de los dos :P, aunq hay historias condenadas desde el primer día, mantenidas por la ilusión de una sonrisa complice.
No sé si me explico bien, mi cerebro ya no funciona como antes jaja.
Besos manager, hablamos, chau!
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